Camino Francés : albergues invierno (Homoviator) (es)

 

                                          EL CAMINO DE SANTIAGO EN INVIERNO

                                          ALBERGUES DESCRIPCIÓN Y ETAPAS   

 

  http://homoviatorplenum1.blogspot.fr/p/albergues.html

   

  En esta estación, de tan poco tránsito peregrino, tendremos, casi con toda seguridad, la impresión de que la inmensa mayoría de los albergues puedan estar cerrados. Sí, es cierto que muchos de ellos lo están; pero no es menos cierto que todavía quedan suficientes para hacer, de una manera totalmente razonable, el Camino.

 

  En este sentido, en el apéndice del libro, el lector encontrará una relación de albergues que, al menos en los inviernos 2005-2006, 2006-2007 y 2010-2011 permanecieron sin cerrar. Como se puede comprobar en el mencionado listado, hasta llegar a Galicia –en donde todos están abiertos (salvo que estén en obras)- nos encontramos que la media aproximada entre albergues en los cuales podemos pernoctar es la siguiente: Navarra 12 kms, La Rioja 9 kms, Burgos 13 kms, Palencia 12 kms y León 8 kilómetros.

 

  El tramo leonés presenta, paradójicamente –por ser la provincia con menor kilometraje medio-, el recorrido más largo sin albergue abierto: 23,9 kilómetros (existía un albergue municipal en Cacabelos, pero fue derribado el año 2006); sin embargo, la cifras indicadas no son, como podemos ver, en absoluto insuperables. De hecho, si hacemos el Camino en un mes, como suele ser habitual, la media que tendríamos que recorrer –a tenor de lo reseñado en las guías- sería de unos 26 kilómetros (comenzando en Saint-Jean Pied-de-Port). Además, en caso de apuro por las condiciones meteorológicas o de cualquier otra índole, siempre existe la posibilidad, en aquellas poblaciones con albergues municipales, de solicitar las llaves para pasar la noche. Nos podremos dirigir a la policía local o a la persona que habitualmente esté al cuidado del albergue en cuestión.   

 

  No conseguiremos hacernos una idea de la experiencia tan singular que supone realizar el Camino de Santiago hasta que lo hayamos experimentado. Todo está fuera de la realidad. Todo es como un sueño del cual no quisiéramos despertar nunca. Los lugares con una fuerte carga de singularidad se suceden ante nuestra incrédula mirada. Los albergues no son una excepción.

 

  Desde luego, debemos tener en cuenta que los albergues suelen aprovechar esta época para hacer trabajos de mantenimiento; por lo que es necesario que, sobre la marcha, nos vayamos informando sobre aquellos en los que pensemos alojarnos. Así, en el invierno 2005-2006, el albergue de Trinidad de Arre estaba abierto sin problemas; pero, en el invierno siguiente, estaba cerrado por labores periódicas de limpieza y fumigación. Sin embargo, por rotura de tuberías, el albergue de Molinaseca sí estaba cerrado el año anterior pero no así el siguiente (2006-2007). También debemos tener en cuenta que algunos albergues cierran unos días por descanso en las fechas navideñas (el momento más crítico es el comprendido entre el 15 de diciembre y el 15 de enero). No obstante lo mencionado, la media entre albergues abiertos reseñada es suficiente para no padecer inconvenientes de importancia.

 

  Dado que no todos los días pernoctan peregrinos en los albergues, suele ser normal que la persona encargada deje un número de teléfono en la puerta para que llamemos. En otros, encontraremos un cartel en el que se nos indica que nos acomodemos (están, evidentemente, abiertos) y que a tal hora vendrán a sellarnos. Cuando llegue la persona que esté al cargo del albergue en cuestión, será el momento de preguntar sobre aquel en el que pensemos alojarnos en la próxima etapa, sobre el estado de los caminos, etcétera. Con gusto nos informarán sobre todos los detalles que debamos conocer.

 

  La mayoría de los albergues tienen agua caliente, pero algunos (muy pocos) sólo tendrán agua fría, por lo que conviene irse informando en los albergues anteriores sobre estas circunstancias, para que, al llegar, no nos llevemos sorpresas inesperadas. No obstante lo anterior, el lector dispone, en el apéndice de este libro, de una completa relación de aquellos albergues que, en el invierno 2010-11, disponían de agua caliente y calefacción, con indicación precisa de los que no disponían de ello. No obstante lo expresado, el autor procura tener constantemente actualizados los datos en este blog, pues en caso contrario serviría de poco el trabajo que estamos gustosamente realizando.

 

  Bastantes noches estaremos solos en el albergue, conviviendo con nuestros pensamientos (no suele ser habitual la presencia de hospitaleros). No nos sentiremos abatidos. De nosotros manará una ilusión indefinible que emplearemos en nuestros quehaceres diarios, aparentemente -sólo en su aspecto- anodinos... Escribiremos nuestras experiencias –es muy conveniente llevar un cuadernillo que sea “nuestro confidente”-, pasearemos, tomaremos algún café (si es que existieran cafeterías abiertas, claro), charlaremos con alguien del pueblo... y en otros albergues nos encontraremos, con cierta frecuencia, en compañía de un número reducido de peregrinos con los cuales, en seguida, estableceremos una sincera afinidad, pues el compañerismo primará desde el primer momento. Es un poco como en la montaña. Quien haya practicado el montañismo sabe que existe un fuerte sentimiento de ayuda entre los montañeros aunque no se conozcan de nada (me refiero a los montañeros “de verdad”, por supuesto).

 

  En esta increíble senda hacia nosotros mismos objetivada en llegar a Santiago de Compostela, ocurre algo muy parecido (sobre todo, en invierno). La camaradería, el buen humor, los comentarios, los proyectos, se comparten de forma espontánea, pues percibimos que tenemos necesidad de ayudarnos los unos a los otros. Son impulsos que manan con gran fuerza entre las nieblas y los rasos, entre los fríos y las bonanzas, entre las nieves y los vientos.

 

  Podremos entretenernos en echar algo de leña a la chimenea que suele haber en ciertos albergues y disfrutar del calor que nos brinda. Aquí, entre el chisporroteo de las ascuas, las bailarinas sombras y la cambiante luz que proporciona un ambiente irreal, es el momento de relajarnos y dejarnos llevar por nuestros más íntimos pensamientos.

 

  Es ahora, con tiempo, sin apremios, cuando podemos desmenuzar, en valiosos detalles, todo cuanto nos circunda. En los albergues podemos deleitarnos (entendiendo dicho deleite como verdadera comunión con las sinceras improntas de otros peregrinos) leyendo los “libros de actas” en los cuales quedan reflejadas las inquietudes de tantos y tantos jacobitas. Leer esas confidencias y reflexiones que hacen algunos, o esos relatos de la jornada anterior que hacen otros, o esos comentarios críticos por alguna que otra contrariedad. Ver esos dibujos que decoran dichos libros, algunos de ellos realizados por verdaderos artistas y todos con verdadera pasión.

 

  Es emotivo poder comprobar cómo las personas somos capaces de sincerarnos y dejar que aflore lo mejor de nosotros mismos contando aspectos de nuestra personalidad que, a buen seguro, hacía mucho tiempo que no dábamos a conocer (e, incluso, existen verdaderas confesiones, duras y descarnadas, en las cuales el jacobita se pone en contacto con sus semejantes a través de unas profundas y sinceras líneas que dejan entrever la necesidad que tenemos todos de desahogarnos sin ambages de ningún tipo). Es tiempo, por ello, en la tranquilidad que nos rodea, de dejar plasmadas, en los mencionados “libros de actas”, nuestras impresiones e inquietudes. Otros leerán lo que pongamos y, así, transmitiremos calidez humana, ilusiones...            

  Anochece pronto y amanece tarde. Tenemos, de esta guisa, mucho tiempo para charlar, pensar, hacer proyectos, analizar el pasado... No nos distraigamos con la rutina que nos aguarde al volver a nuestros hábitos de vida. No dejemos que los problemas de todos los días nos angustien o asfixien. Es tiempo, como ya hemos expuesto, de reflexión, de disfrute, de comunicación (bien con los que nos acompañen o con nosotros mismos en un fructífero soliloquio)... de interesarnos por otros, de conocer sus problemas o sus motivaciones y, así, recrear y dar sentido a esta maravillosa experiencia que supone el Camino.

 

  Hacer el Camino de Santiago en invierno, pues, es todo un lujo que nos podemos permitir para disfrutar de una peregrinación absolutamente peculiar que no tiene casi nada que ver con los sentimientos del recorrido en las demás estaciones del año; siendo aquí, en los albergues, en donde podremos comunicarnos con nuestros semejantes. El beneficio que obtengamos de ello será incalculable.

 

  Mal enfocada estaría esta obra si obviáramos un aspecto fundamental de nuestra peregrinación en la estación de los blancos copos: la de que lo que verdaderamente importa al peregrino invernal no es tanto el saber cuántos albergues hay en ésta o en aquella población; no, lo que en verdad le interesa es tener la certeza de cuáles de entre todos los albergues están abiertos en estas fecha de fiestas familiares y de poca afluencia peregrina. Sí, esa es verdaderamente su preocupación. De poco nos sirve que haya muchos albergues aquí o allá si luego resulta que están todos cerrados. Por esta razón, no podía faltar en esta obra un detalle pormenorizado de aquellos albergues con los cuales podamos contar; y ello con todos los aspectos que pudieran interesarnos especialmente en esos meses de ausencia de calor. Así, sin ir más lejos, en verano no sería una carencia muy importante el hecho de que no haya agua caliente y, por supuesto, que no haya calefacción (¡bastante calefacción tienen los pobres peregrinos en la meseta castellana –por ejemplo- en el mes de julio o agosto!) Sin embargo, no cabe ninguna duda –para el común de los mortales, al menos- de que no tener calefacción en invierno o, sobre todo, no tener agua caliente para ducharnos, son cuestiones de primer orden (a no ser que queramos cantar “La Traviata” con voz más potente que la del propio Enrico Caruso)

 

  Así, con tan sólidos argumentos, pasamos sin mayor tardanza a detallar cuáles son los albergues que sí están abiertos o que son susceptibles de estarlo, con mención expresa de todos los datos importantes que nos interesan. Si no se indica nada, se entiende que están abiertos todo el año; en caso contrario se hace el correspondiente comentario.

 

  Debemos destacar que la relación de albergues se hace atendiendo al discurrir del Camino; desde Saint-Jean Pied-de-Port hasta su terminación en Santiago de Compostela y posterior prolongación hasta Fisterra pasando por Muxía.

 

  Como quiera que los precios pueden variar ligeramente, se da una horquilla orientativa en este sentido; así: a) donativo b) de 1 a 4 euros c) de 5 a 9 euros d) de 10 a 14 euros y e) de 15 a 17,50. Cualquier precio que esté por encima de esos 17,50 euros se podría entender que no pertenece a albergues propiamente dichos, sino que, por el contrario, esos lugares pudieran considerarse como pensiones, hostales u hoteles.

 

  Se debe saber que los posibles cierres se pueden deber a muy diversas circunstancias; así, por ejemplo, dadas las bajas temperaturas de esta época, es relativamente frecuente que se hielen las tuberías y tengan que arreglarlas... (al menos esa es una de las explicaciones que dan con mayor frecuencia...) “etc. o que hayan surgido imprevistos de cualquier índole...

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                         Camino Francés : albergues invierno (Betaniafromista) (es)  

 

  Las continuas actualizaciones (a veces diarias) hacen que la información copiada quede enseguida obsoleta. Esta lista está colgada en http://www.aprinca.com/alberguesinvierno , es mejor indicar a los peregrinos que la consulten cuando sea necesario.

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                                                     delhommeb at wanadoo.fr - 23/09/2015